jueves, 28 de julio de 2016

Amigos de chichinabo

La semana pasada leí este artículo sobre la tauromaquia del filósofo Jose Luis Pardo:
Quienes defienden los toros porque en nuestras sociedades hiperprotegidas conservan aún la autenticidad de la relación entre el hombre y el misterio sagrado de la muerte, supongo que sufrirán cuando se proscribe este espectáculo. Quienes lo atacan por los padecimientos del animal, en cambio, se darán por satisfechos y exigirán su generalización. Pero yo no aborrezco el espectáculo por lo que pasa en la plaza, sino por lo que pasa en las gradas, tensadas por la emoción de la posibilidad de una cogida. Lo malo es que, aunque prohibieran las corridas, seguiría encontrándome esos mismos instintos vergonzosos (aunque refugiados en la discreción) en el vecino que, junto a mí en el vagón del metro, asiste en la pantalla de móvil a un espectáculo virtual de torero que se enfrenta a alienígenas u otros invasores. Es la misma sensibilidad bárbara, aunque revestida de civilización tecnológica”.
pero no es de toros de lo que quiero revelar mi rollo hoy... me quedé con esa frase:"sino por lo que pasa en las gradas, tensadas por la emoción de la posibilidad de una cogida"... y me recordó a tantos "amigos" que nos rodean y que se alegran de nuestras desgracias o pretenden causarlas. Seguro que vosotros también reconocéis a muchos a vuestro alrededor. Es el típico amigo que en lugar de alegrarse porque has conseguido un trabajo por 1 año, solo te dice ¿y qué vas a hacer cuando se te acabe este trabajo?, el coleguita que ve que te acabas de hipotecar en una casa hasta tercero de nicho y solo dice "yo nunca me compraría un piso de 2 habitaciones, en seguida se te va a quedar pequeño", claaaaaaaaarooooo y a ti la habitación en casa de tus padres con 35 añazos que tienes no se te va a quedar nunca pequeña gañán deloscojones!!. 

Consuela pensar que pudiera ser algo instintivo... igual algo de culpa tengo yo de no contestar lo que se me pasa por la cabeza en ese momento... puta educación!!!la culpa de todo la tiene los padres, ya lo decía Torrente...menos reglitas de comportamiento y una buena Katana como regalo de reyes hubieran solventado el problema.
Aggggggggggggggggggggggggg...

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