lunes, 18 de julio de 2016

Para variar, algo serio

El desgraciado atropello del camión la pasada semana en Niza me hizo recordar un hecho similar que viví en primera persona allá por el 2002.
Era en Noviembre, 4 de la mañana y la calle Mon en Oviedo, centro neurálgico de bares y pubs, estaba repleta de gente aprovechando la buena temperatura de la noche. Por esas cosas del destino, me estaban molestando las gafas y decidí irme ya para mi casa. Estaba tan llena de gente la calle que se hacía difícil avanzar, eso y que a cada paso encontrabas a algún conocido y parabas a dar la lengua que es algo a lo que no me puedo resistir... 
Cuando estaba ya al final de la calle vi venir a un pedazo Chrysler PT Cruiser por la calle peatonal de frente a nosotros, la persona que me acompañaba me cogió y me pegó a la pared... y os aseguro que fueron los 3 segundos mas largos de mi vida... creo que hasta recé, que ya es... el coche paso rozándonos a nosotros, pero al chico que yo tenía a mi derecha lo lanzó por lo menos a 3 metros y fue tal el golpe que quedó inconsciente al caer al suelo... giré la vista hacia la parte superior de la calle y vi como el coche, en lugar de girar a la derecha que no había nadie, subía a 50 o 60 Km por hora llevando por delante a todo el mundo. Veías los cuerpos volar y caer dando golpes secos al dar contra el suelo. Después, un silencio sepulcral de unos segundos de incredulidad y luego ...voces y lamentos. Mi pierna derecha temblaba mientras llamé al 112... nunca se me olvidará ese pánico. Alguien dijo, meteros en los portales no vaya a ser esto un juego macabro... 
Hubo gente que salió corriendo detrás del malnacido y al final lo detuvieron casi llegando a Gijón. Valió más, porque lo hubieran linchado, yo no porque con esa patuca temblando no salía ni del portal a recoger billetes de 500 €.

El espectáculo que vi allí era desolador, montones de personas tiradas con piernas rotas, inconscientes... pude vivir lo mejor y lo peor del ser humano, enfermeras y médicos pidiendo guantes a las ambulancias para atender a los atropellados...y delante de mis narices, a un par de desgraciados pinchando las ruedas a la primera de las ambulancias y taponando el acceso a la Calle Mon. Increible.

La broma al final fueron 34 heridos, cuatro de ellos muy graves.  
Mejor le salió al conductor del coche, 39 años de los que debía cumplir solo 7...y que al final no llegaron ni a 3... Así es la vida amigos...

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